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2012-09-01
JUEGOS DE PODER ENTRE PADRES E HIJOS (articulo)

 
Aquí le brindamos algunas sugerencias para manejar a niños con temperamentos enérgicos y voluntariosos:

Haga una lista de las cualidades positivas de su hijo. Escriba sus habilidades, características positivas de personalidad y de conducta. A veces el comportamiento del hijo es tan negativo, que dejamos de ver y de destacar su lado positivo.
Ponga límites pero con firmeza y control emocional. La clave no es encontrar una forma específica de castigo, pues cualquier tipo de castigo respetuoso y significativo para el niño puede ser efectivo. La clave es su actitud. Sea firme, es decir cumpla lo que le advirtió que pasaría si se sigue portándose mal, pero también controle sus emociones no mostrando mucha emotividad a la hora de castigarle. Castigue al niño pero no le muestre excesiva molestia o fastidio (en forma de gritos, sermones largos, miradas muy despectivas o golpes excesivos) porque si no él continuará comportándose negativamente. Sea firme y disciplínele pero luego “pase la página”, no se quede molesto por mucho rato.
Promueva un tiempo grato y de calidad con el niño. Este tiempo hará que él concluya que puede encontrar su atención de otra manera más positiva (juego, conversaciones, actividades compartidas). Elogie y reconozca a su niño por todo buen comportamiento por más pequeño que parezca. “Atrape a su hijo haciendo lo positivo, no solo lo negativo”.
• Abrácele cuando esté descontrolado como primera opción, los niños que tienden al descontrol necesitan contención externa, pues a veces les cuesta controlarse por sí mismos. Un abrazo que transmita control y seguridad, sin ser acompañado de muchas palabras puede ayudar en algunas ocasiones.
• Revise su actitud frente al niño. En el fondo un padre que entra en estos juegos de poder con su hijo puede sentirse incapaz de manejar a su hijo, por eso a veces se descontrola emocionalmente y ante ello el niño percibe debilidad en la autoridad. El niño puede concluir “nadie puede conmigo, ni mis padres ni yo mismo”. Hoy en día muchos se sienten incapaces como padres, como si inconscientemente sintieran que el éxito no está destinado ellos como padres.

Entienda que si Dios y la vida le dio ese hijo, entonces le dio también la sabiduría y la capacidad para manejarlo, para criarlo y para ser un padre exitoso. Repítase constantemente “yo puedo con mi hijo”, “tengo la capacidad de ayudar a mi hijo a controlarse”, “puedo ser un padre exitoso”, “aprenderé lo que me falta poco a poco”. Un cambio de pensamiento genera un cambio de actitud.


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